La siesta de Amat.
Amat tenía sueño, pero en casa hace demasiado calor. Así que me lo cargué en la manduca y salimos a buscar una sombra bajo la que poder dormirse, algo difícil de encontrar en este pueblo. Antes pasamos por el banco a hacer unas gestiones.
Había gente esperando así que nos pusimos en la cola. Por lo menos, pensé, se está fresquito, puede que aquí se duerma.
Una mujer de unos cincuenta años entró y se puso detrás de nosotros. Amat enseguida se fijó en ella y comenzó a mirarla fijamente. Como ella le devolvió la mirada, acompañada de alguna carantoña, él sonrió un poco. “Ai, fill, que no tens caloreta tu ací dins?”, le dijo ella. Lógicamente la pregunta estaba dirigida a mí. Supongo que esa forma tan curiosa de preguntar es menos agresiva.
Tras darle amablemente la respuesta “acostumbrada” nos pusimos a charlar de otras cosas sin importancia... cosas de cuando haces cola.
Al cabo de un rato salimos del banco por la travesía Safont direción al mercado. Una mujer desconocida de unos sesenta años venía por nuestra izquierda en sentido contrario. En el momento mismo de cruzarnos lanzó un “ai mare! Xa! Veigues tu!” que dejaba clara su desaprovación ante lo que observaba: un bebé colgado de su papá y bien pegadito a él.
El pequeño Amat y yo seguimos la marcha hacia esa sombra tan esperada bajo la que poder dormir la siesta matinal. Finalmente llegamos al convento de la Divina Providencia. En este lugar, hasta las 12h acostumbra a haber sombra, no pasan coches ni motos, muy poca gente coge el pasaje entre carrer Sant Gregori y carrer del Convent, hay bastante silencio, muchos pájaros y a menudo huele a tierra. Hemos paseado ya algunos días por los alrededores del convento. Mientras Amat duerme yo acostumbro a leer y pasear, o sencillamente caminar mientras respiro el aire y escucho los cantos de las decenas de pájaros que han encontrado aquí un refugio en medio de un pueblo tan desnaturalizado como este.
Por primera vez desde que visitamos este callejón vi a una monja salir del convento. Se acercó a nosotros y me dijo: “no sabe usted el bien que le está haciendo a su hijo”. Este comentario tan fuera de lo común me entusiasmó. La mujer prosiguió: “ mientras usted lleva a su hijo, sus dos corazoncitos laten juntos y eso es lo mejor que pueden hacer. Es lo que él precisa de usted y de su mamá. Mire, le he visto algunas veces por aquí fuera paseando y me alegra verle. Yo soy mejicana. Allà en mi tierra hay quienes somos indígenas, también los hay mezcladitos y otros que no lo són. Las mamás indígenas, y a veces también los papás, llevan a sus bebés colgaditos sobre el pecho, las caderas o sobre la espalda. Esos niños crecen fuertes y sanos. Se convierten en adultos seguros de sí mismos. Los niños indígenas no tienen miedo como los niños de carro, en el carro comienzan a experimentar la separación y el desamparo”.
Venimos porque es un lugar tranquilo y silencioso, le respondí. “Cómo no lo va a ser si aquí habita Dios” nos dijo en tono amable. Tras felicitarme por lo que hacía, se despidió y desapareció de nuevo entre una de las puertas del convento.
Amat seguía durmiendo y yo me quedé pensando en qué significa Dios para la mayoría de las tradiciones del mundo: naturaleza, armonía, belleza, amor, perfección, bondad...
No tardé en comprender lo ausentes que están estos conceptos en las calles de este pueblo, en su trazado, en sus edificios, en su “planificación”...

Creo que aunque sepamos que estamos haciendo lo mejor para nuestros hijos (y para nosotros) el que haya gente que te felicite o te dedique una frase amable por llevar a nuestros hijos en mochila o foular, se agradece.
Yo todos los días tengo que oir (de gente que no conozco de nada)comentarios como :
- Hay pobre niño....
- Y no tiene calor ahí...
- ¡Pero cómo llevas así al niño !!
- No padece ahí metido....
- ponlo en el carro que estará mejor....
Siempre suelo decir lo mismo, -¿tu le ves cara de padecimiento?
Pero el otro día paseando por el paseo de Vinaròs oigo que me llaman, era el propietario de un puesto de "hippies" era un chico muy joven, cogió una pulsera de hilo, me la da y me dice:
- Toma, para ti, porque lo que tu haces es lo mejor que puedes hacer, es lo más natural, no tanto carro y tanta cosa comercial.
La verdad es que esta frases las agradezco de corazón. Y esa pulsera de hilo significó mucho para mi.
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Enviado por angela el Vie, 22/08/2008 - 22:42.Hola Carles,
Una anècdota molt bonica, suposo que et va passar el dia que ens vam trobar pel carrer, que anaveu a la "Caixa".
Jo et comprenc en quan a la planificació d'aquest poble, ja que fa uns 7 anys que visc a Vinaròs i no he dormit mes de les 08:30 del matí cap dia a conseqüència de les obres,l'escola que la tinc just destràs de les habitacions, del la plaça de la mera etc... I ara estan fen obres just al costat,per tant a Arnau no li ha quedat mes remei que acostumbrar-se als sorolls continuos de viure al centre del poble. Jo que vinc d'Alcanar que es un poble tranquil en quan a sorolls,on tots tenim algún prat o finca on passar l'estiu fresquet o he notat molt.
Un dia vam anar a fer una calçotada a un prat i Arnau va ser el dia que va dormir més, el contacte amb la natura, fresquet, el cant dels ocellets, la tranquilitat,etc... Li va anar molt bé.
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Enviado por Anónimo el Lun, 07/07/2008 - 08:40.Un mes y medio después me he vuelto a acordar de la siesta de Amat.
El otro día estabamos Jose, Pablo y yo comprando en el hipercor de Santander, yo llevaba a Pablo en la mochila cuando oí que alguien se dirigía a nosotros:
-"¡Oiga, oiga!".
Tras girarme, ver que se trataba de una señora de unos 50 años y comprobar que la chaquetita de Pablo no estaba en el suelo, pensé ¿que querrá?
-"Déjeme que la falicite por llevar a su hijo así, es lo mejor que puede hacer, sus órganos están en contacto con usted y esto es buenísimo. Soy sanitaria y los pediatras nos lo dicen. La verdad es que más gente los debería llevar así y desfortunadamente, no se ve a casi nadie.
-Lo sabemos. Sabemos que muy bueno para nuestro hijo y como usted dice, ojalá los cochecitos se usasen un poco menos.-Le contesté.
Así que Jose y yo nos acordamos de la siesta de Amat y pensamos que estaría bien escribir de nuevo un comentario.
Un beso
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Enviado por marta el Vie, 22/08/2008 - 22:06.¡Qué bonito!, ¡se me ha puesto la piel de gallina!. Sería maravilloso para los bebés de nuestra sociedad que los papas fueramos más indígenas. Sería maravilloso olvidarnos de carros, parques, hamacas, y demás productos que no buscan más que intentar sustituir nuestro regazo. Sería maravilloso recuperar el instinto natural que, tanto desarrollo y sociabilidad hacen que perdamos.
Nuestro hijo sólo quiere estar en brazos y mi madre se preocupa por si no le dejo en el suelo lo suficiente, "es bueno que esté sólo, a ver si no podrá aprender a gatear", mi amiga se sorprende porque sólo se duerme al pecho, mi hermana alucina porque Pablo me reclama a todas horas, si por lo que sea me ausento, cuando vuelvo y me ve, se le ilumina la mirada, y la cara de felicidad y emoción es tanta que está clarísimo que lo que más le gusta es estar en mis brazos, aunque con los demás también esté contento y tranquilo.
Y todo es porque Pablo sabe mucho, "los bebes saben mucho", saben con quien deben estar, saben con quien se quieren dormir, saben con el contacto de quien crecerán sanos y fuertes...lo saben y nos lo piden a gritos.
El problema es que no les sabemos escuchar. Hemos perdido el instinto natural, a mi me gusta llamarle animal, además desgraciadamente, la razón en este caso no funciona a favor de los bebés, sino más bien a favor de tópicos y métodos, más populares de lo que a mi me gustaría, que les enseñan, por ejemplo, a dormir sólos para que el día de mañana no tengan problemas de insomnio, para que sean independientes, etc. Métodos conductistas, horarios, tablas de tiempos, etc. que "nos facilitan" el día a día a los padres, que nos permiten compaginar la crianza de nuestros hijos con nuestra vida laboral, social, de pareja...
En fin, no quería hablar de Estivill pero mira ha surgido...
Muchas gracias Carlos por la siesta de Amat.
Acaba de llegar mi madre, dice que los niños claro que saben, que mejor dormiría debajo de "una pomera", (...en brazos de su madre supongo.;-))
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Enviado por Marta (no verificado) el Vie, 04/07/2008 - 17:15.Enviar un comentario nuevo