¿Puede la leche materna ayudar a curar el cáncer en adultos?
¿Puede la ingesta de leche materna ser alternativa al tratamiento de tumores? ¿Por qué no ha evolucionado tan importante descubrimiento en una terapia efectiva?
Catharina Svanborg, una reputada inmunóloga de la Universidad de Lund, en Suecia, y su estudiante de postgrado Anders Hakansson empezaron, a finales de 1992, a experimentar con leche materna, microbios, proteínas y células en una investigación rutinaria para su Universidad. Durante el proceso, y de forma casual, observaron como las células cancerígenas aisladas disminuían en contacto con la leche humana, suicidándose en masa. Inmediatamente se pusieron a buscar y aislar el mecanismo de autodestrucción y el componente exógeno que lo provocaba. Pero estaban en la Universidad, en un pequeño laboratorio, no en una gran farmacéutica. Las ganas eran infinitas aunque los recursos, mínimos. Catharina formó entonces un equipo de estudiantes de tesinas, compatibilizando y organizando sus tiempos para investigar el nuevo hallazgo.
El alumbramiento fue jubiloso a la par que polémico. La comunidad científica no estaba por dar crédito mundial a un crepúsculo universitario de investigación primaria. Sólo el poder empírico del estudio y los numerosos artículos publicados por prestigiosas revistas médicas acabaron por convencer a los reputadísimos pero escépticos oncólogos e investigadores reacios al descubrimiento.
En septiembre de 2006, la multinacional “Natinmune” (especialista en tratamientos proteínicos para cáncer y enfermedades infecciosas anunció la investigación y preparación de un compuesto basado en el HAMLET para su futura industrialización y comercialización. Nada se sabe hoy de sus progresos, estudios y ensayos.
Parece que el esfuerzo de “Natinmune” por sacar al mercado un producto de demostrada eficacia ha sido infructuoso. La pregunta es si esto es debido a dificultades inherentes al proceso de desarrollo o, por el contrario, se debe a un problema subyugado a las presiones económicas de terceros o matrices; más preocupados en seguir manteniendo la cuota de mercado y la millonaria facturación con los fármacos anticancerígenos tradicionales que dejarse avasallar por un nuevo producto, más eficaz e infinitamente más barato por ser fruto del pecho de sus santas madres. Seguro, nunca lo sabremos.
Es del recomendable blog kurioso, aquí os paso el post entero. Felicidades por su primer aniversario.
Gracias de nuevo a caleidopea por pasarme información tan interesante para el blog.

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